Podología Infantil o Pediátrica

La podología infantil trata las alteraciones y defectos estructurales o funcionales de los pies de los niños. 

Los pies cuentan con una compleja red de huesos articulaciones, tejidos, músculos y terminaciones nerviosas que trabajan juntas para coordinar el movimiento del resto del cuerpo. Son literalmente la base del cuerpo, por eso es tan importante asegurarse su funcionamiento, especialmente en los más pequeños. 

Como los pies infantiles cuentan con gran una cantidad de cartílago que se irá osificando a medida que los niños vayan creciendo, la infancia resulta la mejor época para revisar y realizar correcciones en los pies y así poder evitar problemas y complicaciones en un futuro. 

Problemas más comunes

¿Qué patologías tratamos? 

Como especialistas en podología infantil, ponemos nuestra dilatada experiencia al servicio, diagnóstico y tratamiento de los problemas podológicos que más afectan a los niños: 

Deformidades en los pies

  • Pie plano: Es un término que se utiliza para describir aquel pie que cuenta con la ausencia total o parcial de la curvatura, creando un área de máximo contacto de la planta del pie con el suelo. Este tipo de pies requieren el uso de plantillas a partir de los 4 años.
  • Pie cavo: Es aquel pie que presenta un arco más arqueado o exagerado que un pie normal, haciendo que el pie sea relativamente inflexible. Esto aumenta el reparto del peso hacia la zona del antepié, produciendo dolor y a menudo se le asocia una tensión excesiva en el gemelo. Acostumbra a aparecer entre los 8-12 años, aunque en ocasiones está presente al nacer (con el primer dedo en garra).
  • Pie valgo: Es aquel pie que sufre una desviación del talón hacia fuera y un “efecto de caída” de la parte interior que parece tocar el suelo. Provoca cierta inestabilidad o “torpeza” a la hora de caminar o correr. Puede requerir tratamiento.
  • Pie varo: Es aquel pie que orienta su planta hacia dentro, apoyando el borde externo y los últimos dedos (anular y meñique). Normalmente, va asociado a una lateralización de las piernas y de las rodillas. Se acompaña de otros trastornos, constituyendo así los pies cavo-varos o equino-varos (pie zambo), que suelen estar asociados a procesos neuromusculares del tipo del mielomenigocele, Charcot-Marie-Tooth o parálisis espásticas. Han de ser tratados por personal especializado en ortopedia pediátrica, requiriendo en la mayoría de los casos tratamiento quirúrgico.
  • Pie equino: Es aquel pie que está situado en una posición de flexión plantar permanente, es decir, un pie que se estira hacia abajo siguiendo el eje de la pierna. La causa de que el pie adopte esta posición es la contractura del músculo tríceps (tendón de Aquiles acortado). Los niños con pies equinos se caracterizan por caminar “de puntillas” (apoyando el antepié).

Inflamaciones en los pies

  • Talalgia: Es una afección que se localiza en la parte posterior del talón, producida por una inflamación del tendón de Aquiles.
  • Enfermedad de Sever: Es una inflamación aguda del cartílago de crecimiento del talón derivado de la tensión muscular del tendón de Aquiles a causa del crecimiento.

Mala posición de los dedos

  • Dedos en garra: Es una deformidad en los dedos del pie que consiste en la flexión excesiva de las articulaciones del segundo, tercero, cuarto y quinto dedo del pie (articulaciones conocidas como proximales y distales).
  • Dedos en martillo: Es una deformidad en los dedos del pie. Se llamada así por la forma que adquieren los dedos en una posición flexionada similar a un martillo. Por lo general, se ven afectadas las articulaciones del segundo, tercero y cuarto dedo del pie.

Verrugas plantares

También conocidas como papilomas. Son lesiones inicialmente pequeñas, que van expandiéndose con el paso del tiempo. Su aspecto es rugoso y pueden mostrar manchas oscuras en la superficie. No siempre producen dolor, aunque muchas veces son molestas. No hay uniformidad de tratamiento. Se puede usar pomadas de ácido salicílico, crioterapia, quemadura con sustancias ácidas o cirugía.

Protocolo estricto de actuación

¿Cómo actuamos?

El pie pediátrico se encuentra en una etapa de crecimiento, desarrollo y formación continuo. Para que pueda crecer y desarrollarse como es debido, es imprescindible realizar un estudio clínico de detección de las alteraciones estructurales y funcionales a edades muy tempranas. Para ello, contamos con protocolos muy específicos de diagnóstico y tratamiento:

  • Estudio biomecánico de la pisada: es un estudio que permite analizar los movimientos que se producen en el cuerpo durante la marcha, en los pies, cadera, rodilla o columna. Cuenta de las siguientes fases:
    • Anamnesis: Entrevista en profundidad y estudio del historial clínico para conocer el estado general del paciente.
    • Exploración en camilla y podoscopio: Es el primer estudio del físico del paciente. Consiste en una exploración manual desde la parte baja de la espalda hasta los pies, pasando por la cadera.
    • Estudio de presiones: A través de las plataformas con sensores de presión, analizaremos las presiones plantares del pie, los puntos de máximo apoyo, así como la progresión de la pisada.
    • Análisis de la marcha: Estudio que ayuda a determinar cómo se realiza el apoyo, la entrada y la salida del pie. Descubriremos si el paciente apoya más con la punta, con el talón o con alguno de los laterales del pie.
  • Realizar revisiones periódicas: se recomienda ir realizando visitas rutinarias, aunque no se sienta dolor.
  • Seguimiento de la evolución de la pisada: conocer la evolución de la pisada de los niños puede ayudar a detectar patologías, a la vez que puede marcar la diferencia entre aplicar un tratamiento u otro.
  • Diagnóstico y tratamiento adecuados: la mayor parte de los problemas en los pies y la marcha pueden solucionarse mediante tratamientos sencillos, por ejemplo, ejercicios adaptados, plantillas personalizadas o férulas.